Con
la muerte del ex-presidente Ronald Reagan la nación Americana ha
sentido de nuevo esa tan necesaria sensación de patria que muy bien
le viene en estos momentos cuando la situación en Irak y la “guerra
contra el terrorismo” dirigen la atención diaria de los
norteamericanos y muchos otros a los coches bombas, las amenazas,
los lanza cohetes, los asaltos y los jóvenes caídos.
El legado
político y económico al igual que el final de la Guerra Fría y otros
eventos históricos en los que participó Reagan han sido motivo de
sentidos recuerdos y numerosos comentarios. Hay sin embargo un
renglón de agradecimiento que no se le ha dado al bien recordado
presidente americano.
Me refiero al
hecho de que quizás muchos, en la batalla en contra del cáncer, le
deben a Ronald Reagan el haberle perdido un respeto innecesario a la
colonoscopia. Recuerdo que a mediados de la década de los ’80 muchos
pacientes se interesaron acerca del diagnóstico precoz del cáncer
del colon unos días después de que el entonces presidente Reagan fue
sometido a una colonoscopía primero y diagnosticado con cáncer del
colon después. Por lo menos en la comunidad hispana del sur de
Florida, la colonoscopia recibió, desde aquel momento, mas atención
por parte de los pacientes en términos de la detección temprana del
cáncer del colon que lo que había meritado anteriormente.
Esperamos
ahora tomemos esta oportunidad para prestarle más atención al Mal de
Alzheimer ya que su temprano diagnóstico puede, en la mayoría de los
casos, arrestar el progreso de esta difícil enfermedad. Los síntomas
precoces del Mal de Alzheimer son la depresión, los lapsos de la
mente y las palabras, la falta de interés en cosas nuevas, la
tendencia a hacerlo todo con lentitud, y la muy bien conocida
pérdida de la memoria reciente.
Las
enfermedades de los presidentes y de otros personajes públicos
pueden ser importantes puntos de referencia para la población que
pueden poner al unísono a toda la comunidad enfrente a enfermedades
comunes. Lástima que nuestros personajes hispanos públicos en
particular en La América Latina sean tan reservados, misteriosos y
primitivos, en muchos casos, con respecto a sus enfermedades con
potenciales factores de entendimiento y prevención para todos.